Mapa ilustrado de Europa con flujos de inversión frenados por retenciones fiscales sobre dividendos en operaciones transfronterizas.
Opinión

Las retenciones sobre dividendos europeos cuestan 3.800 millones a los inversores

Un nuevo análisis cifra en 3.800 millones de euros el sobrecoste de la doble imposición que soportan las inversiones tranforterizas en Europa, mientras Bruselas prepara su eliminación en su paquete fiscal Tax Omnibus.

Las retenciones fiscales que los Estados aplican sobre los dividendos y cupones cobrados en el extranjero se han convertido en uno de los principales obstáculos para la libre circulación de capitales dentro de Europa. Así lo confirma un reciente análisis de la Tax Foundation, que cuantifica por primera vez el peso de estas barreras y respalda la propuesta de la Comisión Europea de suprimirlas en las operaciones entre empresas de la Unión.

Según el estudio, el tipo medio de retención sobre los dividendos que reciben los inversores europeos se sitúa en el 5,6%. Esta cifra, aparentemente moderada, oculta grandes diferencias entre países y genera un coste agregado muy elevado por la vía de la doble imposición y las demoras en la devolución de lo retenido en exceso.

Grandes diferencias entre jurisdicciones

El informe señala que Chipre (15,1%), Portugal (11,4%) y Grecia (11,3%) son los países que aplican las retenciones más gravosas sobre los dividendos entrantes. En el extremo opuesto, Suiza (2,3%), el Reino Unido (3,1%) y Dinamarca (3,4%) ofrecen las condiciones más favorables al inversor internacional.

En el lado de las retenciones sobre pagos salientes, Irlanda (14,6%), Grecia (14%) y Portugal (13%) encabezan la lista de mayores obligaciones, mientras que seis territorios (Chipre, Estonia, Hungría, Letonia, Malta y el Reino Unido) no aplican retención alguna sobre los dividendos que salen de sus fronteras.

Jurisdicciones como Bélgica, Grecia, Italia, Portugal o Turquía mantienen tipos elevados de forma sistemática, tanto en dividendos como en intereses y cánones, lo que penaliza su atractivo para el capital transfronterizo.

Un coste de miles de millones para la economía europea

La Comisión Europea estima que eliminar estas retenciones en el ámbito intracomunitario, dentro de su paquete fiscal Tax Omnibus de 2026, permitiría ahorrar 700 millones de euros anuales a las empresas en costes de cumplimiento, recuperar otros 700 millones que hoy se pierden en costes de oportunidad por los retrasos en las devoluciones y liberar 3.800 millones de euros que actualmente se esfuman en concepto de doble imposición. El conjunto de la reforma elevaría el PIB europeo a largo plazo al menos un 0,043%.

La propuesta comunitaria pasa por «extender las exenciones existentes para suprimir las retenciones sobre los dividendos y cupones intracomunitarios, con independencia del porcentaje de participación», un paso decisivo hacia la libertad de movimiento de capitales en la Unión.

La perspectiva de Dividend Refund

Desde Dividend Refund, especialistas en la recuperación de retenciones fiscales sobre dividendos para inversores internacionales, se valora positivamente el rumbo marcado por Bruselas, si bien se advierte de que la reforma no resolverá de forma inmediata el problema que afrontan hoy millones de inversores.

«El diagnóstico de la Tax Foundation confirma lo que vemos cada día: los inversores están pagando de más y esperando meses, cuando no años, para recuperar lo que legítimamente les corresponde», señalan desde la compañía. «La eliminación de las retenciones intracomunitarias es una excelente noticia a medio plazo, pero mientras entra en vigor, y en todas las operaciones con terceros países que quedan fuera de la propuesta, la recuperación proactiva de esas retenciones sigue siendo la única vía para que el inversor no asuma un coste que la ley no le obliga a soportar».

La compañía subraya que buena parte de las retenciones aplicadas en exceso nunca llegan a reclamarse por el desconocimiento de los procedimientos y la complejidad administrativa de cada jurisdicción, un fenómeno que, a escala europea, se traduce en pérdidas de gran magnitud para ahorradores, fondos y empresas.